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La diabetes es una enfermedad crónica que se relaciona con los niveles de glucosa en sangre; puede ser de dos tipos: uno (1) o dos (2). La diabetes de tipo 2 (más frecuente en el mundo) además de todas las complicaciones que puede traer consigo, representa un alto factor de riesgo cardiovascular en el paciente.
Se cree que la característica de perfil lipídico (triada) que se basa en niveles de triglicéridos elevados, y lipoproteínas de alta y baja densidad, en mayor y menor cantidad respectivamente, además de verse favorecidos por los altos niveles de ácidos grasos libres, actúan como factores de riesgo en enfermedades coronarias.
Las dislipidemias (alteraciones en el metabolismo de los lípidos), constituyen una anomalía común (especialmente la aterogénica) en pacientes con diabetes de tipo dos, evidenciando las características de la triada lipídica ya mencionadas.
Resulta curioso el hecho de que las personas diabéticas sin un historial previo de infarto al miocardio, tienen las mismas probabilidades de sufrir enfermedades arterioescleróticas que personas con antecedentes de infarto al miocardio que no padecen diabetes.
Los altos niveles o concentraciones de LDL-C proporcionan en los diabéticos, al igual que en la población general, un pronóstico de sufrir ECV, sin embargo en los pacientes diabéticos existe un aumento de sdLDL (lipoproteínas de baja densidad), un aumento de triacilglicéridos (TG) y una disminución de la HDL. El aumento de TG plasmático esta directamente asociados a las concentraciones de VLDL dependientes del flujo de ácidos grasos libres (AGL), relacionado directamente a su vez con la resistencia a la insulina, (por la alteración de sus vías de señalización) que sufren estos pacientes diabéticos.
La mayoría de los pacientes diabéticos tienen un tratamiento farmacológico orientado en la disminución de los niveles de glicemia o su control en general sin embargo, resultaría de gran utilidad para el paciente, que es su tratamiento se incluyeran fármacos como la Metformina que es capaz de controlar ciertos aspectos del desequilibrio del metabolismo lipídico en el individuo.
Con la aplicación de ciertos fármacos como estatinas (que actúa sobre la síntesis de Colesterol) en el tratamiento del paciente, se puede lograr que los niveles de desorden lipo-metabólico bajen y que los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares (ECV) dismunuyan aproximadamente entre un 37,5 y 43%, mas no logran que desaparezcan los problemas relacionados con los niveles de HDL (lipoproteína).
En el caso de los Fibratos a pesar de que mejoran muchos aspectos de la dislipidemia aterogénica de la diabetes, se ha visto que su aplicación no ha logrado vincularse tan exitosamente a la disminución de ECV en pacientes con diabetes, pero si en la población en general. La utilización de este fármaco al igual que la estatinas, traen consigo grandes beneficios para el paciente diabético que pueden ser profundizados con la realización de más estudios.
En algunos casos se ha aplicado la combinación de estos fármacos, resultando asociaciones eficaces bien toleradas en pacientes de alto riesgo con dislipidemia mixta muy severa. Esta combinación a pesar de ser sumamente beneficiosa para el tema tratado, es posible que traiga consigo efectos secundarios importantes, es por ello que los pacientes que hacen uso de este tratamiento, deben estar alerta y suspender el medicamento cuando sea necesario. Esta acción complementaria es muy útil para mejorar el cuadro lipídico de pacientes diabéticos, sobre todo los que no toleran altas dosis de estatinas.
Ciertos agonistas con afinidad para el receptor activado por PPAR alfa, tienen la capacidad de aumentar el catabolismo de ácidos grasos libres y de reducir además la resistencia a la insulina.
La activación del agonismo PPAR gamma genera una redistribución de ácidos grasos, levándolos al tejido adiposo subcutáneo y alejándolos de otros tejidos. Con esto se logra mejorar la sensibilidad a la insulina y por tanto un mejoramiento en el perfil lipídico.
Existe la posibilidad de la aplicación del agonismo dual PPAR alfa/PPAR gamma, donde PPAR gamma ayuda al un elevado almacenamiento de grasas y PPAR alga aumenta el catabolismo de lípidos. La combinación de las propiedades individuales de estos compuestos, muestra un enfoque terapéutico muy prometedor para el tratamiento de la diabetes, síndrome metabólico y riesgo cardiovascular asociado.



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Adiari Medina Orduz